200907-6

Desde hace varias décadas se sabía que las personas más longevas y con mejor estado de salud no eran las personas abstemias, ni las que tomaban mucho alcohol, sino aquellas que bebían moderadamente. En los últimos años se han hecho estudios serios que apuntan a esclarecer este asunto. ¿Es un mito aquello de que un par de copas al día nos previenen ciertas enfermedades? ¿Será otra excusa de los tomadores de que el alcohol “nos preserva”? ¿Qué hay de realidad en esto?

Por: Carlos Matías

UN POCO DE HISTORIA

Se cree que el cultivo de la vid (vitis vinifera) se originó en Mesopotamia. De allí pasó a Egipto y de éste a Creta y al resto de Grecia. Los griegos lo llevaron a Italia y los romanos lo extendieron por todas las regiones conquistadas, como actividad esencial de su economía y como parte del culto al Dios Baco. Desde esa época el vino se convirtió en un elemento primordial de la alimentación de los países del Mediterráneo. Los pueblos musulmanes prohibieron su consumo en el norte de África, Próximo Oriente y en los demás países donde se practicó esta fe; de tal forma que el vino se convirtió en un símbolo de la Europa cristiana.

Además su finalidad alimenticia y religiosa en Europa, también existió desde la antigüedad una creencia en sus poderes curativos ya sea por sus propiedades digestivas, o unido a ciertas hierbas como bálsamo para curar heridas. Los europeos lo llevaron a otras latitudes de clima Mediterráneo, apto para el cultivo de la vid, como California, Chile y Australia.

LAS MOLÉCULAS DE PROTECCIÓN

Algunos alimentos poseen moléculas que a pesar de no ser nutrientes, cumplen la función de protección a la planta o al fruto. Ellos son los polifenoles que se encuentran en el hollejo (piel) de la uva, forman parte del pigmento de la misma y la protegen de las radiaciones ultravioleta y contra el ataque de ciertos hongos u otros microorganismos. Los polifenoles se dividen en ácidos fenólicos (por ejemplo: cumarínico, cinámico, cafeico, gentísico, ferúlico y vanílico) y flavonoides (catequinas, quercitina y resveratrol). Estos últimos, los flavonoides son los que tienen mayor impacto en la dieta humana. El pigmento revesratrol es capaz de estimular las sirtuinas, unas enzimas celulares que regulan el envejecimiento de todos los organismos vivos.

Los flavonoides se encuentran, además de la uva, en el té, el chocolate, las cebollas, ajos, manzanas, cerezas, naranjas y arándanos. Los estudios nutricionales recientes apuntan a los siguientes efectos de los flavonoides sobre la salud humana:
– Hacen más inofensivo el colesterol LDL impidiendo su oxidación.
– Evitan que las plaquetas de la sangre se aglutinen formado coágulos.
– En general tienen propiedades antioxidantes, antimutagénicas, anticarcinogénicas y antiinflamatorias.

¿VINO TINTO, BLANCO O JUGO DE UVA MORADA?

Se descubrió que el jugo de uvas moradas tiene la mitad de flavonoides que el vino tinto y éste tiene mucho más que el vino blanco. La razón de esto último es que al vino blanco se le despoja del hollejo y de las pepitas en su fabricación y que el proceso de fermentación de la uva aumenta el porcentaje de flavonoides.

Un estudio del investigador Edwin Frankel publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry concluyó que los vinos tintos inhiben entre el 46 y el 100 % de la oxidación del colesterol, mientras que los blancos sólo lo hacen entre el 3 y el 6 %. Otro factor que incide en los niveles de flavonoides es la cosecha, región donde se cultivó, etc. Los taninos son parte de los flavonoides que se encuentran en la piel de la uva y se reconocen por el sabor y la sensación secante y amarga en los dientes y la boca. Las uvas negras y moradas son más ricas en taninos. En orden de mayor a menor, abundan en flavonoides: el Cabernet Sauvignon, el Syrac, el Malbec, el Merlot y el Pinot Noir.

BENEFICIOS PARA LA SALUD

Las evidencias recientes indican que una o dos copas al día de vino tinto, o simplemente cuatro a la semana pueden brindar los siguientes beneficios a la salud humana:
– Previene contra ciertos tipos de cánceres.
– Reduce el colesterol malo o LDL.
– Previene los accidentes vasculares y los infartos al miocardio.
– Estimula la actividad biliar y la digestión en general, en especial de las proteínas.
– Es bueno para combatir la anorexia pues estimula las facultades olfativas y gustativas.
– Es bueno para la piel pues protege las paredes celulares al fortalecer el colágeno y la elastina.

PRECAUCIONES

1. El vino no debe ser ingerido por mujeres embarazadas ni lactantes.
2. No se debe ingerir en ayuno, sino como acompañamiento a las comidas.
3. Si bebe vino y come alimentos abundantes en grasas saturadas el efecto es de aumento de obesidad. Ingiera comidas con grasas no saturadas.
4. Si tiene tendencia al alcoholismo debe evitarlo.
5. Más de dos copas al día hace perder los beneficios y se convierte en factor de riesgo por exceso de alcohol. La moderación es la clave para obtenerlos beneficios del vino.
6. Si padece de diabetes su consumo debe ser aún más moderado.
7. Si toma medicamentos de cualquier tipo, consulte con su médico pues los mismos pueden interactuar negativamente con el vino.

La Asociación Americana del Corazón recomienda la necesidad de insistir en las medidas clásicas de protección cardiovascular pensando que dos copas pueden sustituirlas.
Y si es usted un adulto saludable, no me queda más que decirle:!Libiamo!