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Continuando con el tema sobre pruebas metabólicas y de cómo pueden ayudar a perder peso o a mejorar nuestro acondicionamiento, este mes hablaremos de la medición del VO2 máximo y las “Zonas de Ejercicio”.

 

 

 

La medición del VO2 máximo es, tal vez, la prueba metabólica más utilizada en todo el mundo. Probablemente porque nos puede dar mucha información sobre el estado de acondicionamiento físico real, además de mostrar la forma en que una persona utiliza los sustratos energéticos durante el ejercicio pudiéndose, con esto, estimar las famosas “zonas de ejercicio”.

 

 

 

De acuerdo al Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), el VO2 máximo representa la “tasa máxima a la cual el oxígeno puede ser utilizado durante el ejercicio e implica la capacidad del cuerpo de absorber el oxígeno del aire inspirado, distribuirlo hacia los músculos que realizan el trabajo, ser extraído por estos músculos desde la circulación y usarlo para la producción de energía a nivel celular.

 

 

 

Por lo tanto el VO2 máximo nos brinda información sobre el estado de varios sistemas involucrados en esta dinámica como son el circulatorio y respiratorio, así como el estado funcional de los músculos que utilizan el oxígeno; del mismo modo el VO2 máximo puede ser alterado o limitado por patologías de cualquiera de estos sistemas.

 

 

 

El VO2 máximo es un punto de convergencia de las perspectivas atlética y médica del acondicionamiento cardiovascular, ya que, desde la perspectiva atlética, el acondicionamiento cardiopulmonar determina el VO2 máximo y este, a su vez, determina la capacidad de realizar trabajo físico. Desde la perspectiva médica, mejor acondicionamiento cardiopulmonar se asocia a una reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares. De modo que esta prueba es útil tanto desde el punto de vista atlético como desde el punto de vista médico.

 

 

 

Orígenes

 

Los primeros científicos que midieron y estudiaron el VO2 máximo fueron J. Linhard (University of Copenhagen) en 1915 y Liljestrand y Strentrom (Karolinska Institue) en 1920, quienes establecieron que el VO2 aumentaba con la velocidad de la carrera o el nado. En Inglaterra, el premio Nobel Archibald Vivian Hill (University College of London) estableció estudios pioneros en esta área al señalar que “los requerimientos de oxígeno del cuerpo aumentaban constantemente a medida que la velocidad de la carrera o el nado aumentaban. Sin embargo, alcanzaban un punto por encima del que no se podía aumentar más, no importaba cuanto mayor esfuerzo se hacía, lo que se debía a limitaciones de los sistemas respiratorio y circulatorio.

 

 

 

Utilización del oxígeno

 

En general la capacidad de utilización del oxígeno aumenta desde la niñez hasta la etapa adulta, como muchas de las demás funciones fisiológicas alcanza su máximo (en personas que no hacen mucho ejercicio) alrededor de los 30 años para luego declinar paulatinamente hasta la edad de adulto mayor. Esta declinación se ve apurada por la inactividad física. Las personas que hacen ejercicios de forma importante pueden cambiar esta “historia natural” del VO2 máximo dependiendo del tipo y la frecuencia de ejercicios. En ambos sexos, el VO2 aumenta de forma similar hasta los 12 años más o menos, los niños continúan teniendo un importante incremento hasta los 18 años y las niñas no muestran grandes cambios después de los 14 años.

 

 

 

No obstante, reiteramos que esto puede ser alterado de forma importante por los patrones de entrenamiento físico. Después de los 30 años las funciones fisiológicas disminuyen; en los individuos sedentarios la disminución de la capacidad funcional se caracteriza por una reducción del VO2 máximo, gasto cardiaco máximo (cantidad de sangre máxima que el corazón puede bombear en 1 minuto), fuerza muscular, funciones neurales y flexibilidad. Además, se nota un aumento en el contenido de grasa corporal.

 

 

 

Disminución del VO2 máximo

 

La disminución de la capacidad funcional atribuible a la disminución del VO2 máximo da como resultado que una persona adulta se vea trabajando muy cerca de su máxima capacidad aeróbica aún haciendo tareas submáximas. Eventualmente, un mayor decremento de esta capacidad reduce la posibilidad de esta persona de funcionar bien, perdiendo su independencia y reduciendo de forma importante su calidad de vida. Se ha demostrado que en el “envejecimiento normal” el VO2 máximo se disminuye entre 8 y 10% por cada década después de los 30 años de edad. La única forma que tenemos de luchar contra esta disminución es manteniéndonos activos a través de los años.

 

 

 

La diferencia de VO2 máximo entre géneros se atribuye a diferencias en composición corporal y nivel de hemoglobina, además, un poco también, por la diferencia en el gasto cardiaco. En general, en la población normal, las mujeres tienen un VO2 máximo aproximadamente un 20% menor que el de los hombres.

 

 

 

Aumento

 

Los factores que afectan el VO2 máximo incluyen la edad, el sexo, la composición corporal, la herencia y los patrones de ejercicio. De estos, solo la composición corporal y los patrones de ejercicio son el resultado de nuestra decisión personal. Los estudios han demostrado que el aumento del VO2 máximo con el ejercicio es tan rápido como su disminución, si se deja de hacer ejercicios. No hay dudas que los programas adecuados (de 8 y más semanas de duración) pueden aumentar el VO2 máximo; la tasa de incremento depende del tipo y frecuencia de ejercicios y del estado inicial de acondicionamiento físico donde las personas más acondicionadas inicialmente pueden esperar ganancias más rápidas. Las diferencias en el VO2 máximo en los distintos tipos de ejercicio (correr vs. nadar o bicicleta o remar) se atribuyen principalmente a la diferente cantidad de músculos activos en estos ejercicios (masa muscular activa). Diferentes estudios parecen indicar que corriendo (test en el treadmill) se producen los mayores consumos de oxígeno.

 

 

 

Pruebas de campo

 

El VO2 máximo de una persona puede ser “estimado” a partir de una variedad de pruebas de campo que, usando variables como frecuencia cardiaca basal, frecuencia cardiaca en ejercicio, género, peso y composición corporal, pueden calcular el VO2 máximo con pruebas aun submáximas, aunque la medición directa del VO2 máximo es considerada el estándar de oro, lo más confiable para esta determinación. La misma ya puede ser hecha en la oficina del médico mediante una prueba (máxima o sub-máxima), en el treadmill, la bicicleta u otras modalidades, durante las cuales el paciente respira a través de una máscara mientras un aparato analiza su respiración y es capaz de medir el oxígeno consumido así como el dióxido de carbono producido. Con estas medidas, la máquina nos da el VO2 máximo, además de ver el umbral anaeróbico. Con estas dos medidas, podemos estimar las “zonas de ejercicio”; como ven, una medición muy útil para la planificación del entrenamiento.

 

 

 

 

 

Centro de Rehabilitación por ejercicios MEDIC GYM

 

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