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Con la medición del metabolismo en reposo se tiene una herramienta muy útil con la cual se puede establecer el nivel de ingesta de de una manera más científica y acorde a las necesidades. Esto puede aumentar las posibilidades de éxito en los planes de bajar de peso, mejorar su composición corporal o simplemente estar más sano.

Hay muchas estrategias que se utilizan para perder peso y adelgazar; lamentablemente existe mucha información confusa, alterada y hasta falsa, de varias intervenciones que prometen cosas que, en su mayoría, no pueden cumplir. Es harto conocido que las más exitosas para bajar de peso son el ejercicio regular y la alimentación adecuada. Además de ayudarnos a lograrlo constituyen las mejores herramientas para una vida sana y productiva.

 

Quiero presentar una serie de artículos sobre unas pruebas que pueden ayudarnos muchísimo en esa dura batalla contra la obesidad y el exceso de grasa corporal. Ambas son peligrosas tanto para nuestra salud, como para el mejor aprovechamiento y la adecuada planificación de nuestros entrenamientos deportivos.

 

Son pruebas metabólicas que se pueden realizar en el consultorio y que nos brindan una valiosa información para planificar de manera más “científica”, por decirlo de una forma, nuestra alimentación y las sesiones de ejercicio.

 

METABOLISMO EN REPOSO

 

Como es bien sabido el que ganemos (engordemos) o perdamos peso (adelgacemos) depende solo del “balance energético”, es decir, es el resultado de la sustracción (casi aritmética) de la energía que entra al organismo (lo que comemos) y la energía que gastamos. Si entra (comemos) más de lo que gastamos, el cuerpo almacena, en forma de grasa principalmente, el excedente y así engordamos.

 

Si, por el contrario, gastamos más energía de la que ingerimos, entonces el cuerpo utilizará las reservas (depósitos de grasa principalmente) para suplir esa necesidad y de esta forma adelgazaremos. Pues bien, en cuanto a la “entrada de energía” es bien sencillo: a través de la comida es la única forma que el cuerpo puede producir energía, con el metabolismo de los nutrientes que ingerimos (proteínas, grasas y carbohidratos principalmente). Pero en el lado del gasto de energía el asunto es más complejo. Existen tres formas principales en las que el cuerpo humano utiliza energía:

 

  • El metabolismo basal. Es la energía que el cuerpo gasta en sus funciones básicas: ya sea para “existir”, o sin hacer nada, o si pasamos dormidos 24 horas, el cuerpo gastará una cantidad de energía en sus funciones vitales. Es lo que conocemos como el metabolismo basal. Este valor no es fácilmente medible ya que requeriría que se hiciera una calorimetría (medición de la producción de energía) en el sueño que es el estado basal más completo; en su lugar usamos el metabolismo en reposo. Este sí lo podemos medir y, en ciertas condiciones, se acerca bastante al metabolismo basal. El metabolismo basal está determinado por varios factores, los más importantes son el factor genético, la edad y la composición corporal. El metabolismo basal puede ser responsable del 60 al 70% de su gasto energético si usted no hace nada de ejercicios, o del 40 al 50% si usted hace bastante ejercicio regularmente. El metabolismo basal disminuye con la edad.

 

  • El “efecto térmico de los alimentos“. Es la energía que gasta el cuerpo en el proceso y metabolismo de las comidas. Es un valor pequeño, entre el 10 y el 15% del gasto energético total; se puede modificar con cambios en los estilos de comida y la dieta, pero no tanto.
  • La actividad física. La más variable de las tres y la que más podemos modificar a nuestro antojo. En los atletas, que hacen muchísimo ejercicio, y en forma intensa, la actividad física diaria puede ser responsable hasta del 50% del gasto energético total.

 

La prueba en sí es bien sencilla; se realiza en el consultorio médico y consiste básicamente en respirar a través de un sistema cerrado (boquilla o mascarilla), durante un lapso de uno 15 a 20 minutos, (en algunos casos menos), conectado a un aparato que puede medir el oxígeno que usted consume (VO2) y también el dióxido de carbono que produce (VCO2); con esto el equipo puede determinar su gasto metabólico, es decir la energía (en calorías) que se consume en el estado de reposo. Este valor es muy útil cuando uno se dispone a empezar (o ajustar) un trabajo con nutrición, o sea cuando va a hacer una dieta o a adecuar su ingesta alimentaria.

 

Para que los resultados sean más cercanos a su metabolismo basal real se deben cumplir algunas condiciones; en general lo que se intenta es que, al momento de hacerse la prueba, no existan varios factores que pueden alterar (mayormente aumentándolo) el metabolismo basal. Se debe estar en ayunas, al menos 2-6 horas luego de una comida ligera, (mejor si se hace en la mañana luego de un ayuno más prolongado); no se deben haber hecho ejercicios en las dos horas previas al test, recomendándose un período más largo (hasta 12 horas) si el ejercicio ha sido más intenso o ha incluido pesas “fuertes”; no se debe ingerir grandes cantidades de café ni licor de 2 a 4 horas antes del test (una taza de café no tan fuerte se puede permitir hasta una hora antes del test). Se debe evitar realizar esta prueba si usted se encuentra con alguna enfermedad febril u otra afección importante aguda (esto no incluye las enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o problemas del colesterol). Es importante que su médico o la persona que realice la prueba conozca todas las medicinas que usted toma, ya que alguna de ellas puede alterar de forma importante el metabolismo.

 

Con la medición del metabolismo en reposo usted y su nutricionista tienen una herramienta muy útil con la cual puede establecer su nivel de ingesta de una manera más científica y acorde a sus necesidades. Esto puede aumentar las posibilidades de éxito en sus planes de bajar de peso, mejorar su composición corporal o simplemente estar más sano.

 

También se puede medir el gasto energético durante la actividad física y, con esto ayudarlo a planear sus ejercicios de acuerdo a sus metas optimizando, de esta forma, sus ejercicios y aumentando las posibilidades de alcanzarlas. De esta medición de las “zonas de ejercicio”, del “umbral anaeróbico” y del VO2 máximo hablaremos en el próximo artículo.

 

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