FREVUELTA
Fernando Revuelta
Atleta UNDER ARMOUR
www.runninginpanama.com
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A las pocas semanas de comenzar a residir en Panamá participé de mi primera carrera de ruta en una tradicional actividad organizada en calle 50, junto a varios cientos de participantes. En aquella oportunidad me llamó fuertemente la atención el escaso número de corredoras, y que fueran en su mayoría altamente competitivas. Han pasado ya 16 años desde esa fecha y el panorama ha cambiado de manera radical, ya que en la actualidad las mujeres son mayores en número porcentualmente frente a los varones en muchos de los eventos que se realizan en nuestro país.

Desde hace ya unas cuantas temporadas me he tomado la tarea de llevar esta estadística, y los datos señalan que en las competencias de hasta 10 kilómetros las mujeres corredoras están en una horquilla del 54 al 58 por ciento, frente a solo un 42 a 46 por ciento de corredores varones. En distancias hasta medio maratón los números tienden a equilibrarse, aunque los corredores siguen teniendo prevalencia, con un 52 por ciento frente a un 48 por ciento de corredoras. Por último, en la distancia de maratón todavía las corredoras son minoritarias, con un 25 a 35 por ciento del total, pero año tras año van escalando posiciones en una progresión que no parece vaya a cambiar.

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Carrera McDonald’s 5k, Las Mujeres Corremos 2015. Ricardo Tuñón 

Esta tendencia no es exclusiva de Panamá, sino que se observa en la mayoría de los países de Europa y de nuestro entorno, siendo un claro ejemplo de que las corredoras tienen al menos la misma capacidad para enfrentarse a exigentes entrenamientos y duras competencias que los varones.

COMPONENTES DE LA IGUALDAD
El principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo está recogido en las constituciones y legislaciones de la mayoría de los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, pero hay significativas diferencias respecto de la aplicación de ese principio. Europa y Estados Unidos tradicionalmente han estado a la cabeza por la lucha de los derechos civiles de las mujeres desde hace décadas, pero Panamá, dentro de la región, ha sido un ejemplo de cómo de manera gradual han ido equiparándose las condiciones entre ambos sexos.

El running como actividad social que es, no ha permanecido al margen en este proceso, y han sido significativos los diferentes avances producidos sobre todo en los últimos cinco o seis años. Y es que la no discriminación por razón de sexo en el running opera más allá de garantizar la igualdad en cuanto a participación entre mujeres y hombres, sino también a otros aspectos importantes a considerar como dar igual mérito y trascendencia a los resultados en ambas ramas; paridad en el número de puestos premiados por sexo; paridad respecto de la cuantía o especie de los mismos; eliminación de tópicos sexistas como servirse de imágenes femeninas sugerentes para promocionar actividades dirigidas a ambos sexos; o no tener exclusivamente azafatas femeninas para acompañar las premiaciones, entre otros.

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Kathrine Switzer durante la Maratón de Boston
1967. Archivo/AP
 

EL EJEMPLO DE BOSTON
El camino por la igualdad no ha sido sencillo ni libre de obstáculos, y nadie como Kathrine Switzer representa mejor el ejemplo de lucha de las mujeres por adentrarse en un campo como el atletismo de ruta, hasta solo hace unas décadas privativo de los corredores varones. En 1967 Kathrine Switzer se inscribió en el prestigioso Maratón de Boston bajo el nombre de KV Switzer desafiando la prohibición que había hasta ese momento de que pudieran participar mujeres. Vestida con ropa holgada logró pasar inadvertida y ser de la partida, corriendo durante bastantes kilómetros acompañada de su entrenador y novio. A mitad de la prueba, miembros de la organización se dieron cuenta de su presencia e intentaron por la fuerza obligarla a abandonar. Tras unos momentos de intenso forcejeo, logró mantenerse en la ruta y logró completar el evento, convirtiéndose en la primera mujer en finalizar un maratón de manera oficial. Boston como otros eventos internacionales no dudó años más tarde en eliminar esa regla discriminatoria, que a la vista de los tiempos actuales nos parece totalmente absurda y fuera de lugar.

EDUCACIÓN EN LAS ESCUELAS
Las nuevas generaciones son el futuro de la nación, y de los valores que en ellas implantemos como si se trataran de semillas, obtendremos finalmente los frutos en forma de educación, progreso y respeto. Se hace imprescindible que desde temprana edad a los jóvenes se les hable del principio de la igualdad entre sexos, y de ese modo se podrán erradicar en un tiempo conductas vejatorias como las agresiones verbales e incluso físicas de que son objeto en ocasiones las corredoras en nuestro país. Por desgracia me ha tocado ser espectador involuntario de algunas de ellas, y realmente me parecen situaciones  desagradables. Y es que nadie tiene derecho a cuestionar la sexualidad, o conducta personal de nadie por su apariencia o la actividad que esté realizando, en este caso correr.