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El dolor de espalda es una situación muy común, ocurre en actividades profesionales, deportivas y de la vida diaria causando discapacidades, ausencias laborales o impedimento para realizar actividades cotidianas a quienes lo padecen.

 

La mayoría de las causas para el dolor de espalda, puede ser tratada exitosamente con poca intervención; no obstante, algunas enfermedades serias pueden presentarse con dolores de espalda. Entre las señales de peligro (“red flags”) que deben llevar a buscar ayuda médica inmediata al aparecen en conjunto con el dolor de espalda son:

 

  • Fiebre (>38grados) por más de 48 horas
  • Dolor severo en descanso o dolor que despierta en la noche
  • Dolor progresivo asociado a debilidad o parálisis de alguna de las extremidades
  • Debilidad de las extremidades aún cuando el dolor haya disminuido.
  • Dolor de espalda bajo, asociado a la pérdida del control de esfínteres.
  • Dolor crónico asociado a pérdida de peso

Estos síntomas pueden ser signos de enfermedades ajenas a la columna vertebral que podrían ameritar una intervención agresiva y pronta.

 

Nos concentraremos en el “Dolor de espalda bajo”, “dolor lumbar” o “lumbalgia”, y su relación con los ejercicios, una condición médica común.

 

Este problema puede aparecer de forma repentina y estar o no asociado a un trauma considerable o a múltiples episodios de traumas menores, involucrar uno o varios sitios y hasta producir dolor referido a sitios diferentes de la espalda. Además puede durar días, semanas o meses y molestar, en forma de dolor episódico durante toda la vida.

 

Este dolor tiene diferentes componentes y puede producirse en cualquiera de las estructuras que componen la espalda (hueso de la columna vertebral, discos intervertebrales, articulaciones de la columna, músculos alrededor y hasta dolor en el tejido neurovascular que rodea estas estructuras).  Cualquier estructura inervada en la espalda puede originar una señal dolorosa, la cual puede ser modificada durante su transmisión del lugar de origen en la espalda a las neuronas de la médula espinal y luego los centros en el cerebro procesan la información y perciben el estímulo doloroso (cuando realmente “sentimos” el dolor). Por esta razón, el procesamiento de la señal dolorosa e interpretación del dolor, puede ser influenciado por factores psicológicos, emocionales y de experiencias pasadas.

 

Es útil determinar cuando el dolor proviene de estructuras como músculos, articulaciones, discos intervertebrales y tejido blando alrededor de estos, de cuando hay un componente que se origina en las raíces nerviosas que entran y salen de la columna (componente neuropático); ya que el abordaje terapéutico igualmente requiere de diferentes componentes.

 

En resumen, el dolor de espalda es una experiencia multidimensional que puede tener varios componentes de origen (espasmos musculares, lesiones de discos interverterbrales, lesión en las raices nerviosas, etc…), o de procesamiento e interpretación (elementos emocionales, cognitivos y de conducta, además de experiencias pasadas). La magnitud relativa de cada componente determina el mejor tratamiento.

 

El manejo del dolor debe incluir:

  • La modificación de la señal dolorosa: con medicamentos y modalidades terapéuticas (biofeedback, mobilizaciones, manipulaciones, re-entrenamiento postural, varios tipos de ejercicios y fisioterapia clásica).
  • Educación del paciente: para comprender el significado del dolor, su relación con una lesión específica y las estrategias para disminuirlo

 

Lumbalgia y ejercicio

La capacidad de hacer ejercicio puede ser alterada significativamente por un dolor de espalda ante ciertas posiciones.

 

  • Lumbalgia aguda (<6 semanas). Si se establece que el dolor y la lesión están relacionados, entonces es adecuado disminuir (a tolerancia) o detener los ejercicios hasta mejorar o quitar completamente el dolor.
    • Identifique la causa del dolor
    • Si amerita, use medicamentos (acetaminofén, anti-inflamatorios, analgésicos con o sin relajantes musculares)
    • Implemente medidas fisioterapéuticas específicas
    • Establezca periodos cortos de inactividad, intente iniciar las actividades regulares lo antes posible.

 

  • Lumbalgia crónica (>12 semanas). Tal vez no esté asociada a una lesión, seguramente el tejido dañado ya ha sanado para entonces.
    • Haga énfasis en la “educación postural y de la espalda”.
    • Enfóquese en los elementos que pueden estar influenciando la percepción del  dolor (historia médica, creencias, problemas sociales o emocionales)
    • Refuerce la noción de que los ejercicios fortalecen las estructuras involucradas y con el tiempo, mejoran el dolor y disminuyen las recaídas.
    • Utilice medicamentos para dolor crónico (antidepresivos tricíclicos y otros).

 

El dolor de espalda es una condición multidimensional con características individuales; por lo cual su abordaje será individualizado, con base en la buena comunicación entre el paciente y el equipo que lo trata.

Por:

Dr. Enrique José Mayo Di Bello

Consultorios Médicos Royal Center #339

Centro de Rehabilitación por ejercicio MEDIC GYM

Medicina Familiar y Medicina del Deporte

Tel. 263-4007 ó 263-0407

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